El sida no tiene cura por el momento.

Una vez que hemos sido infectados, no existe ningún tipo de tratamiento que consiga eliminarlo de nuestro cuerpo o aniquilarlo por completo. Por tanto, los pacientes infectados deberán estar siempre pendientes de la enfermedad sometidos a algún tipo de control o tratamiento. El sida se está convirtiendo cada vez más en una enfermedad crónica, como la diabetes o la insuficiencia renal.

En estos momentos, existen muchos fármacos a disposición de los especialistas para combatir al virus. Aunque ninguno de ellos, por sí solo o combinado, es capaz de destruir al virus. Eso sí, consiguen frenar dramáticamente su multiplicación y, por tanto, su capacidad de hacernos daño.

Muchos de estos fármacos tienen efectos secundarios o tóxicos que dificultan su manejo. Por tanto, los pacientes infectados necesitan ser controlados periódicamente y, en ocasiones, es preciso cambiar la combinación de fármacos de un paciente, por otra que tolere mejor, incluso aunque sea menos eficaz.

El otro problema, quizás aún más importante, del tratamiento contra el sida es la resistencia del virus, ya que se adapta a velocidades increíbles al entorno, gracias a su capacidad para mutar (El virus es capaz de modificar sus propiedades biológicas para luchar contra las agresiones).

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TRATAMIENTO

A pesar de que no exista la cura, y que solo se encuentran disponibles varios tratamientos que solo frenan el virus, se ha desarrollado unos nuevos medicamentos bastante efectivos.

Se trata de la terapia antirretroviral (TAAA), que inhibe la replicación del virus VIH en el organismo y ha sido muy efectiva en la reducción del número de partículas de VIH en el torrente sanguíneo. A pesar de que no es una cura contra el virus, sus resultados son bastante buenos. No debemos olvidar que a pesar de que una persona se trate con esta terapia, sigue siendo seropositiva, y sigue siendo transmisora del virus.

Esta terapia tiene varios inconvenientes, el VIH puede volverse resistente a una combinación de TAAA, especialmente cuando se incumplen los horarios de la tomas cada día. Actualmente, hay disponibilidad de pruebas genéticas para determinar si una cepa de VIH es resistente a un fármaco en particular. Esta información puede servir para determinar la mejor combinación de fármacos para cada persona y para ajustar el régimen farmacológico si éste comienza a fallar. Y cuando el VIH se vuelve resistente a la terapia antirretroviral altamente activa, se tienen que emplear otras combinaciones de drogas para tratar de inhibir la cepa del VIH resistente.

Como cualquier otro tratamiento del Sida, el TAAA tiene efectos secundarios.

· Acumulación de grasa en la espalda (''joroba de búfalo'') y el abdomen

· Sensación general de indisposición (malestar)

· Dolor de cabeza

· Náuseas

· Debilidad

El mayor problema de esto es que debido a su alto costo, sólo unos pocos de los 6 millones de personas en los países en desarrollo que necesitan tratamiento antirretroviral tienen acceso a los medicamentos.