El virus del sida está presente en fluidos del paciente además de la sangre, tales como la saliva, el semen, las secreciones o la leche materna. Sólo cuando la concentración del virus es suficientemente elevada, como en una gran gran cantidad de saliva (como 2 litros), se produce la infección.


El problema del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es que podemos ser contagiados sin percibir ningún síntoma que nos avise o, como mucho, sufrir un cuadro gripal, a veces leve .

El contagio del VIH se produce cuando el virus, del paciente infectado, entra contacto con nuestra sangre, en nuestro torrente sanguíneo, y circula por ella para poder infectarnos. En su forma de transmisión, el VIH es idéntico al virus de la hepatitis B y se comporta en la mayoría de los casos como una enfermedad de transmisión fundamentalmente sexual.


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Las formas de contagio pueden resumirse en las siguientes:

JERINGUILLAS

Es el caso de las transfusiones sanguíneas de pacientes infectados a sujetos sanos. En la actualidad, en el ambiente hospitalario la posibilidad de que te contagien es muy poco probable dados los estrictos controles existentes, la esterilización de todos los materiales y el análisis sistemático de todas las trasfusiones. Sin embargo, en el entorno doméstico sí es necesario tomar precauciones.

También contagia el virus en el caso de los sujetos adictos a drogas por vía intravenosa. Es decir, aquellos que comparten jeringuillas para administrarse las drogas. El contacto directo entre la sangre de un enfermo y una persona sana es otra vía de contagio.

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RELACIONES SEXUALES

La primera causa de transmisión produce fundamentalmente durante las relaciones sexuales en las que tanto el semen como las secreciones vaginales o la saliva pueden acceder a nuestra circulación sanguínea. Este contacto tiene lugar a través de pequeñas erosiones o heridas, incluso las que son diminutas y no apreciables a simple vista, que podamos tener en cualquier parte del cuerpo pueden ser una puerta de entrada del virus. El preservativo o condón se ha convertido por el momento en la mejor arma para prevenir este tipo de transmisión.

Existen unas prácticas sexuales con mayor riesgo de producir la infección que otras.

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El contacto sexual que odemos considerar más frecuente en la actualidad es el heterosexual por vía vaginal, que es perfectamente capaz de propagar el virus si uno de los participantes está infectado. En los años 80 la vía rectal entre homosexuales fue la causa principal de contagio. Los varones homosexuales fueron el grupo más afectado al inicio de la epidemia de SIDA, precisamente porque coincidían en ellos las relaciones sexuales de muy alto riesgo y la elevada promiscuidad(practica de relaciones sexuales con varias parejas o grupos sexuales).


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También a través del sexo oral es posible contraer la enfermedad. Recordemos que el virus está presente en el semen y secreciones vaginales de los pacientes y que la existencia de pequeñas en la boca o labios permitirían la entrada del virus al torrente sanguíneo del sujeto sano. La eliminación del virus por la saliva es más escasay, por tanto, la posibilidad de transmisión a través del beso es prácticamente nula.

La penetración anal, tanto de hombre a hombre como de hombre a mujer, tiene más riesgos que la vaginal. La posibilidad de que se produzcan erosiones o pequeñas heridas en la piel o mucosas es mayor. También el preservativo evita este tipo de contagio, si bien es necesario recurrir a formatos más resistentes para evitar su rotura durante este tipo de actividad.




TRANSMISIÓN MADRE E HIJO

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También denominada transmisión vertical, porque se produce durante el embarazo o gestación. Durante este período, la sangre de la madre infectada puede llegar a contactar con la del feto y transmitir el virus. Sin embargo, en general, la placenta actúa como un filtro eficaz y la mayoría de los contagios de este tipo se producen justo en el momento del parto. Es cuando el recién nacido sale al exterior, en el momento en que existe un mayor riesgo de contacto de líquidos corporales, incluida la sangre, entre madre e hijo.

En la actualidad, el tratamiento materno durante los meses previos al parto disminuye muchísimo el riesgo de contagio al recién nacido. Sin embargo, en países pobres, donde no existen fármacos a disposición de la población, esta vía de contagio es muy importante y provoca gran mortalidad infantil. Posteriormente, si el niño nace sin la infección, la madre deberá tomar con él las mismas precauciones que con el resto de su familia si exceptuamos el que no podrá amamantarle (el virus también esta en la leche materna) y deberá ser algo más cuidadosa dado el contacto íntimo madre-hijo durante los primeros años de vida.

¿Quién tiene riesgo de infectarse?

Todos somos población de riesgo, sobre todo si, como hemos dicho, un sujeto puede estar infectado y no saberlo. En este período se convierte en una importante fuente de transmisión si, por ignorancia, no toma precauciones. Tan sólo se trata de diferencias en las probabilidades de contraer esta enfermedad.

A pesar del miedo razonable ante la posibilidad de contagio, hay que huir de comportamientos obsesivos.


El contagio por vía sexual es en estos momentos la primera causa de transmisión tanto en los países desarrollados como en el Tercer Mundo, donde la enfermedad ha adquirido tintes de epidemia apocalíptica.

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